Hermosas historias de reencuentros de maestras con sus alumnos del jardín

Son muchos los niños y los años a los que una maestra dedica su vida. El tiempo se encarga de dejar atrás cada etapa, pero también de recordarle a una maestra lo importante que fue en la vida de tanta gente.


Aquí te presentamos dos historias reales, pero cuyos nombres hemos cambiado por razones de privacidad. ¿Te sientes identificado con alguna de ellas? ¿Cómo profesora o como alumno?

Olivia: ni una palabra


María, la nueva profesora de kinder, tenía entre sus alumnos a una niña muy especial. Era muy cariñosa, jugaba con sus amigos y era feliz. Pero cuando estaba en clase y la maestra le hacía una pregunta, no respondía. No parecía tenerle miedo ni odio, ni se veía resentida por nada en especial. Simplemente, no hablaba.

La maestra María habló con sus padres y ellos le decían que en casa era una niña común y corriente, no solo hablaba, sino que casi siempre era sobre su maestra, a la que quería mucho.

Pasaron los años, la maestra trabajó en otros nidos y colegios, en el ministerio y en instituciones estatales, siempre relacionada con la educación. Un buen día, luego de hacer las compras en el mercado, mientras cerraba la maletera de su auto, se le aparece Olivia. Aquella niña era hoy una mujer de 25 años, hermosa y alegre.

Con gran entusiasmo abrazó a su maestra, mucho más sorprendida del encuentro que ella.

Conversaron un rato sobre lo que habían estado haciendo, la maestra sobre sus hijos, ella sobre sus estudios de arquitectura. Hasta que la profesora María por fin le preguntó:

- Dime una cosa chiquita querida: ¿por qué diablos estuviste todo un año sin hablar, me quieres explicar? ¡Yo estaba a un paso de volverme loca por tu boca cerrada!
- Es que no quería hablar.
- ¿Eso era todo?¿No querías y ya?
- Sí - dijo, con una sonrisa entre pícara y avergonzada- se me dio por cerrar la boca y ya. ¿Me perdona?
- ¡Eres una terrible!

Al final, se dieron un fuerte abrazo y se despidieron en medio de risas y buenos deseos. La maestra es hoy una queridísima abuela y Olivia desarrolla proyectos inmobiliarios.

Renzo, ¿un niño distraído?


Cuando las maestras se encuentran con niños talentosos como Renzo, no saben si temerle o compadecerle. Si bien Renzo era un niño genio, eso no le quitaba lo revoltoso. Sin embargo, esto no le hacía mucha gracia a Marisol, su maestra del kinder. No había momento en que Renzo estuviera quieto en su carpeta. Siempre estaba metiéndose debajo de las mesas, moviendo mochilas, o dibujando unicornios. sin que de nada valieran las llamada de atención de su maestra Marisol.

Lo asombroso era que, cada vez que la maestra le preguntaba sobre el tema de la clase, para hacerle ver lo distraído que estaba, Renzo la contestaba como si nada. Siempre daba la respuesta correcta, sea en la clase de sociales, comunicación o matemática. No importaba lo distraído que pareciera, siempre estaba atento... a su manera.

30 años después, la maestra Marisol se encontraba en un evento de Marina de Guerra de su país, donde trabajaba en el área de Bienestar. Estaban ahí trabajadores y marinos asignados al área ,departiendo. De pronto, la maestra Marisol sintió que alguien le tocaba los hombros:

- Profesora Marisol?
- Sí..

No pudo decir más. Dos potentes brazos la hicieron perder piso, al mismo tiempo que le daban una vuelta, ante el asombro de los asistentes a la cena. La profesora estaba más roja que un tomate.

- ¿No me reconoce? Soy Renzo, su alumno del kinder.
- ¿Renzo? No puedo creerlo ¡Estás enorme!
- Quiero disculparme por los dolores de cabeza que le di entonces maestra.
- Hay hijito, ¡me ponías el salón de cabeza!

Luego, el marino, que entonces era capitán de fragata, pidió un brindis por su maestra. Fue una cena memorable para ambos. Un reencuentro en el que un niño agradecido por el cariño recibido, tuvo la oportunidad de expresar esa gratitud.

Muchas son las historias como estas. Si eres parte de una de ellas, maestra o alumno, anímate a contarla aquí. Te aseguramos que muchos como tú están esperando leer su propia historia.

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